
Hacer que el calentador de espejo de su baño sea realmente inteligente
¿Alguna vez ha entrado en un baño helado en una mañana de invierno? Es algo terrible. La mayoría de los calentadores tardan mucho tiempo en calentar el aire, pero los calentadores por infrarrojos para espejos son diferentes. Ellos no calientan el aire, sino que calientan directamente a usted y a las superficies que lo rodean.
Cuando se conectan a un sistema doméstico inteligente, toda la experiencia cambia. Se acaba ese tiempo de espera tan molesto.
La magia del calor instantáneo
Estos calentadores suelen utilizar tubos de halógeno de cuarzo. Lo genial de ellos es que alcanzan su temperatura máxima en milisegundos. Si se añade un relé inteligente o un módulo Wi-Fi al circuito, se puede activar el calentador incluso antes de abrir la puerta del baño. Ya no habrá necesidad de esperar a que la habitación se caliente. Al entrar, el calor llegará inmediatamente a la piel. Es un verdadero lujo.
Cómo configurarlo realmente
Por lo general, los configuro con algunos disparadores simples. Quizás un sensor de movimiento que detecte que alguien ha entrado, o un horario de encendido programado para las 7:00 a.m. La señal llega al interruptor inteligente, el circuito se cierra y la lámpara se enciende.
Pero hay algo importante: no se pueden dejar estos dispositivos encendidos todo el tiempo. Una lámpara infrarroja de alta potencia en una habitación pequeña puede convertir el baño en una sauna rápidamente. Para evitar que las cosas se sobrecalienten y para proteger el espejo, uso sistemas de apagado programado o PWM para mantener la temperatura estable.
Algunas cosas a tener en cuenta
Agregar electrónicos al baño puede ser complicado. El agua y la electricidad no se llevan bien. Siempre uso carcasas con clasificación IP para evitar que la humedad dañe los módulos inteligentes. Es un detalle pequeño, pero evita problemas mayores más adelante.
Y un consejo sobre la potencia: no exagere con la potencia. Los rayos infrarrojos de onda corta son muy intensos. Si el calentador es demasiado potente para una habitación pequeña, no parecerá un abrazo cálido, sino más bien un dolor en la piel.
El truco está en equilibrar la potencia con el tamaño del espacio. Queremos que sea cómodo, no opresivo.